
Podemos situar el comienzo del desarrollo de la globalización en la mitad del siglo XX.
Sin embargo hay dos procesos anteriores que no podemos dejar de mencionar ya que la globalización se establece en gran parte gracias a las diferencias que mantiene con ellos. (Canclini,1999)
El primero de esos procesos es la internacionalización. La internacionalización de la economía y la cultura se inicia con las navegaciones transoceánicas, la apertura comercial de las sociedades europeas hacia el lejano Oriente y América Latina, y la consiguiente colonización.
El segundo proceso es la transnacionalización. Este es un proceso que se va formando a través de la internacionalización de la economía y la cultura, pero agrega algunos elementos más desde la primera mitad del siglo XX al generar organismos, empresas y movimientos cuya sede no está exclusiva ni principalmente en una nación.
La globalización se fue preparando desde estos dos procesos previos a través de la intensificación de dependencias recíprocas (Beck, 1998), el crecimiento y la aceleración de redes económicas y culturales que operan en una escala mundial y sobre una base mundial. Sin embargo fueron necesarios los satélites y el desarrollo de los sistemas de información, manufactura y procesamiento de bienes con recursos electrónicos, transporte aéreo, trenes de alta velocidad y servicios distribuidos en todo el planeta para construir un mercado mundial donde el dinero y la producción de bienes y mensajes se desterritorialicen, las fronteras geográficas se vuelvan porosas y las aduanas a menudo se tornen inoperantes. (Canclini, 1999)
Más allá de esta base histórica que comparten varios autores, no contamos con una teoría unitaria de la globalización, no hay un consenso universal (lo cual dificulta adherir a cualquier sistema explicativo) no sólo por deficiencias en el estado actual del conocimiento sino también porque lo fragmentario es un rasgo estructural de la globalización. Lo que suele llamarse globalización se presenta como un conjunto de procesos de homogenización y a la vez de fraccionamiento articulado del mundo, que reordenan las diferencias y las desigualdades sin suprimirlas.
De hecho, la variedad de significados que se le atribuyen pareciera ir en aumento en lugar de reducirse con el paso del tiempo y adquiere connotaciones culturales, políticas y de otra índole, además de la económica. Aún economistas, empresarios y políticos han debido recurrir a metáforas para describirla. Sin embargo entendemos que ninguna de las metáforas utilizadas, entre ellas por ejemplo “Aldea global”, término utilizado por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan, o “La tercera ola” término originado en el título de un libro de Alvin Toffler, se sostienen ya que pueden ser rápidamente subestimadas, discutidas, o discrepadas por la rapidez con la que el proceso se desarrolla. Tal vez la más adecuada sea la metáfora empleada por George Soros cuando escribe que los participantes del mercado “están disparando contra un blanco en movimiento”. (Soros, 1997)
Sin embargo hay dos procesos anteriores que no podemos dejar de mencionar ya que la globalización se establece en gran parte gracias a las diferencias que mantiene con ellos. (Canclini,1999)
El primero de esos procesos es la internacionalización. La internacionalización de la economía y la cultura se inicia con las navegaciones transoceánicas, la apertura comercial de las sociedades europeas hacia el lejano Oriente y América Latina, y la consiguiente colonización.
El segundo proceso es la transnacionalización. Este es un proceso que se va formando a través de la internacionalización de la economía y la cultura, pero agrega algunos elementos más desde la primera mitad del siglo XX al generar organismos, empresas y movimientos cuya sede no está exclusiva ni principalmente en una nación.
La globalización se fue preparando desde estos dos procesos previos a través de la intensificación de dependencias recíprocas (Beck, 1998), el crecimiento y la aceleración de redes económicas y culturales que operan en una escala mundial y sobre una base mundial. Sin embargo fueron necesarios los satélites y el desarrollo de los sistemas de información, manufactura y procesamiento de bienes con recursos electrónicos, transporte aéreo, trenes de alta velocidad y servicios distribuidos en todo el planeta para construir un mercado mundial donde el dinero y la producción de bienes y mensajes se desterritorialicen, las fronteras geográficas se vuelvan porosas y las aduanas a menudo se tornen inoperantes. (Canclini, 1999)
Más allá de esta base histórica que comparten varios autores, no contamos con una teoría unitaria de la globalización, no hay un consenso universal (lo cual dificulta adherir a cualquier sistema explicativo) no sólo por deficiencias en el estado actual del conocimiento sino también porque lo fragmentario es un rasgo estructural de la globalización. Lo que suele llamarse globalización se presenta como un conjunto de procesos de homogenización y a la vez de fraccionamiento articulado del mundo, que reordenan las diferencias y las desigualdades sin suprimirlas.
De hecho, la variedad de significados que se le atribuyen pareciera ir en aumento en lugar de reducirse con el paso del tiempo y adquiere connotaciones culturales, políticas y de otra índole, además de la económica. Aún economistas, empresarios y políticos han debido recurrir a metáforas para describirla. Sin embargo entendemos que ninguna de las metáforas utilizadas, entre ellas por ejemplo “Aldea global”, término utilizado por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan, o “La tercera ola” término originado en el título de un libro de Alvin Toffler, se sostienen ya que pueden ser rápidamente subestimadas, discutidas, o discrepadas por la rapidez con la que el proceso se desarrolla. Tal vez la más adecuada sea la metáfora empleada por George Soros cuando escribe que los participantes del mercado “están disparando contra un blanco en movimiento”. (Soros, 1997)
No hay comentarios:
Publicar un comentario